OBSERVANDO AL BOSQUE

5 lugares donde la tierra arde sin fin: Llamas eternas y misterios geológicos

Acompáñanos en este artículo a explorar los rincones más increíbles del planeta donde el fuego y la tierra se encuentran. Desde el mítico Baba Gurgur en Irak hasta la fascinante Yanartaş en Turquía, descubre las leyendas y la ciencia detrás de las llamas eternas que, por milenios, han desafiado a la naturaleza.

1.- La llama eterna de Baba Gurgur

llamas eternas
Chad.r.hill at English Wikipedia, Public domain, via Wikimedia Commons

Empezamos esta lista con Baba Gurgur, que, en kurdo significa “padre de fuego” o “padre de la llama eterna”¿por qué? Pues, en el centro de este famoso campo petrolero y de gas natural se divisan unas llamas que, desde su descubrimiento en 1927 ¡no han dejado de arder! De hecho, y para sorpresa de todos, se cree que dichas llamas llevan más de 4 mil años ardiendo ininterrumpidamente ¿cómo es posible?

La explicación científica es que estas llamas son el resultado de filtraciones de gas metano de los vastos depósitos subterráneos de petróleo y gas. Y al entrar en contacto con el aire, se encienden y no se apagan.

Baba gurgur se encuentra ubicado en Kirkuk, al norte de Irak. Es uno de los yacimientos de petróleo más antiguos y significativos del mundo. Por milenios, las llamas de Baba Gurgur han alimentado las leyendas y fomentado la veneración local. Se cuenta que los pastores las utilizaban para calentar a sus ovejas en invierno, y civilizaciones antiguas como los asirios y babilonios las adoraban, considerándolas un regalo divino. Incluso, algunos relatos sugieren que estas flamas inspiraron las «llamas eternas» que se mencionan en textos sagrados como la Biblia o las escrituras zoroastrianas.

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G. Eric and Edith Matson, CC0, via Wikimedia Commons

Al momento de su descubrimiento en el año 1927, fue considerado el yacimiento petrolífero más grande del mundo.

2.- Wingen, el monte en llamas

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Beruthiel at English Wikipedia, Public domain, via Wikimedia Commons

Ahora nos vamos a Australia, donde las llamas eternas se manifiestan en el Monte Wingen, también llamado «monte en llamas», ubicado en Nueva Gales del Sur. Lo que lo hace famoso en todo el mundo es que alberga el incendio subterráneo de carbón más antiguo que se conoce, ¡lleva ardiendo sin parar desde hace al menos 6,000 años! Pero ¿cómo sucedió esto?

Este fenómeno ocurre porque una veta de carbón latente se quema lentamente, al parecer a unos 30 metros de profundidad.. Otro detalle a destacar es que el fuego subterráneo se mueve, muy poco de hecho, aproximadamente un metro al año con dirección al sur, dejando a su paso tierra árida y descolorida. Se calcula que, en sus miles de años, el fuego ha avanzado unos 6.5 kilómetros.

A diferencia de un incendio convencional, el incendio subterráneo del Monte Wingen se alimenta de una gran veta de carbón bajo tierra, lo que significa que no hay llamas visibles en la superficie y se parece más a las brasas de una parrilla.

Jorge Villanes

Al parecer, no se sabe con certeza cómo se inició este incendio que lleva miles de años encendido. Las teorías van desde un rayo, un incendio forestal natural, o prácticas de quema controlada de los aborígenes locales en la antigüedad. Lo cierto es que, una vez encendidas, estas vetas de carbón subterráneas son casi imposibles de apagar, pues reciben un flujo constante de oxígeno a través de grietas y fisuras en la roca.

3.- El fuego eterno de Yanar Dagh

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Chmee2, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Ahora hablaremos de Yanar Dagh, o «Montaña Ardiente» en azerí, ubicada en la península de Absheron, al norte de Bakú, capital de Azerbaiyán. A diferencia de un volcán, Yanar Dagh no se forma por actividad magmática. En cambio, es un fenómeno de combustión de gas natural. Una capa delgada y porosa de arenisca permite que el gas metano se escape continuamente del subsuelo. El gas, al entrar en contacto con el oxígeno y una chispa (accidental o antigua), se enciende y forma llamas de hasta 3 metros de alto.

Hay dos cosas que han logrado impresionar tanto a científicos como historiadores de este fenómeno de Yanar Dagh. El primero, es que estas llamas eternas han estado ardiendo sin interrupción durante un periodo muy prolongado. No se sabe con certeza desde cuando están estas llamas inextinguibles, pero hay registros del siglo XIII en el que el famoso explorador, Marco Polo, documenta estos fenómenos en esta ubicación.

Lo segundo es que, el nombre de “llamas eternas” le queda muy bien ¿por qué? Son llamas inextinguibles, ya que, puede llover, puede nevar, o pueden haber fuertes vientos, pero las llamas nunca, desde que se descubrieron, se han apagado.

Yanar dag
Investigation11111, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

Yanar Dagh tiene una gran importancia cultural e histórica para Azerbaiyán, en gran parte debido a su conexión con el zoroastrismo. Esta antigua religión persa, que venera el fuego como un símbolo sagrado de pureza y un vínculo entre lo humano y lo divino, prosperó en Azerbaiyán durante siglos. Templos del fuego, como el cercano Ateshgah de Bakú, fueron construidos directamente sobre estas filtraciones de gas natural para albergar rituales religiosos. Así, a diferencia del Pozo de Darvaza, las llamas de Yanar Dagh no son vistas como una puerta al infierno, sino como fuegos sagrados.

4.- Las cataratas de la llama eterna

Aunque suene cliché y repetitivo, la siguiente ubicación tiene por nombre las cataratas de las llamas eternas. Ubicada en una sección del parque Chestnut Ridge en Nueva York, Estados Unidos, tiene algo que la hace especialmente llamativa. ¿Y qué es eso? Lo llamativo es la coexistencia de dos elementos opuestos: una cascada de agua y una pequeña llama natural que arde sin parar justo detrás.

llamas eternas
Ram samudrala, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

La llama eterna de estas cataratas es alimentada por una filtración de gas natural que emana de una pequeña gruta en la base de la cascada. Sin embargo, y debido precisamente al entorno donde surge la llama, hay ocasiones en las que debido al viento, o la misma caída del agua, se extingue. Pero, bien fuese por los visitantes o, incluso, la misma naturaleza, la llama vuelve a ser encendida. Así que, puede que no sea del todo “eterna”, pero sí resiliente.

Otro factor a resaltar sobre esta llama con respecto al resto de las llamas eternas es su composición y origen. A diferencia de otras filtraciones de gas natural, que suelen ser metano puro, el gas de las Cataratas de la Llama Eterna es especial: aproximadamente un 35% es etano y propano.

Y no solo eso, según algunas investigaciones han demostrado que el gas proviene de la formación geológica conocida como Esquisto Rhinestreet. Dicha formación está aproximadamente a 400 metros de profundidad. Sin embargo, la temperatura de este esquisto es mucho más fría de lo que se esperaría para que se descomponga y produzca una cantidad tan constante de gas natural, lo que sugiere que hay un proceso geológico no conocido aún por la ciencia. 

5.- Yanartas: las llamas eternas de la quimera

Yanartaş, del turco “rocas ardientes”, conocida también como monte quimera, es un sitio natural ubicado cerca de la ciudad de Olympos, en la provincia de Antalya, en Turquía. Es conocida por sus llamas naturales que brotan continuamente de las rocas en la ladera de una montaña desde hace miles de años. Lo que hace a Yanartaş tan especial es la presencia de numerosas y pequeñas llamas que emanan directamente de las grietas en la roca. Estas llamas son el resultado de la combustión de gas metano que se filtra del subsuelo.

A diferencia de otros fenómenos de llamas eternas que pueden ser incendios de carbón, aquí el gas es puro y arde limpiamente. Y ¿por cuánto tiempo? Se cree que estas llamas han estado ardiendo por más de 2.500 años. La fuente de gas es sorprendentemente estable y ha mantenido el fuego vivo a lo largo de los milenios.

Pese a que el lugar no fue identificado como el Monte Quimera hasta 1811, los registros de su actividad se remontan al siglo V a.C. en una primera mención realizada por el historiador griego Ctesias.

Miguel Ruiz de Arcaute

Este lugar no solo impresiona por su fuego eterno, sino también por el halo de misticismo que lo rodea desde hace milenios. Está íntimamente conectado con el mito griego de la Quimera, esa temible criatura que escupía fuego y de la que seguramente has leído antes. La leyenda cuenta que el héroe Belerofonte, a lomos de Pegaso, la derrotó y la forzó a regresar al inframundo. Desde su prisión subterránea, la Quimera sigue exhalando llamas, lo que le ha valido a la montaña el nombre de Monte Quimera.

Yanartas
Tanya Dedyukhina, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

El fuego interior de nuestro planeta

Estas llamas eternas nos recuerdan la fascinante y a menudo misteriosa actividad geológica de nuestro planeta. Desde los fuegos que han alimentado mitos ancestrales hasta los que desafían la comprensión científica, cada uno de estos lugares nos conecta con la inmensidad de la naturaleza. Son un testimonio ardiente de que, bajo la superficie, la Tierra sigue viva, respirando fuego y tejiendo historias que persisten por milenios. Si te ha gustado, comparte este artículo en para llegar a más personas. Y recuerda, no mires solo un árbol, observa al bosque. 

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