Fenómenos sociales que quizá no conocías

Fenómenos sociales que quizá no conocías

Fenómenos sociales que quizá no conocías

Los fenómenos sociales son tan importantes para representar la conducta y vida del ser humano, que han sido cuidadosamente estudiados por muchas disciplinas de las Ciencias Sociales. De hecho, por la simple razón de ser parte en el comportamiento del individuo, ya podemos inferir que más allá de los más comunes, siempre se podrán encontrar otros, tanto interesantes, como también preocupantes. En esta ocasión te hablaremos de algunos fenómenos sociales que quizás no conocías. Pero que tratan de ayudarnos a entender un poco mejor el accionar del ser humano y sus consecuencias.

Los fenómenos sociales, así, pueden ser de distinta naturaleza, y responder a intereses determinados, o incluso ser consecuencia de otro tipo de factores, como el económico. Sin embargo, al ser de tipo eminentemente social, se limitan en su perspectiva a las relaciones entre los individuos que constituyen una comunidad.

Editorial Etecé

Acompáñanos entonces a conocer un poco sobre las trampas sociales, y los incentivos perversos.

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La Trampa social

Fenómenos sociales
Incendio controlado para fines de agricultura

La trampa social es un concepto utilizado en la psicología y otras ciencias sociales para referirse a un fenómeno que afecta a un grupo de personas. Estos individuos, pueden ser de una comunidad o incluso un país, realizan una actividad que a corto plazo les traerá ganancias individuales. Sin embargo, a largo plazo, traerá consecuencias negativas para todo el grupo o comunidad. Es muy común ver ocurrir este fenómeno social en la sobreexplotación de recursos naturales, puesto que un elemento dentro de la trampa social es la realización desmedida de la labor de manera intencional y activa.

Ejemplos de trampas sociales incluyen la sobrepesca , el «apagón» de energía y los cortes de energía durante períodos de temperaturas extremas, el pastoreo excesivo del ganado en el desierto del Sahel y la destrucción de la selva tropical por los intereses madereros y la agricultura.

hmong

El concepto de trampa social fue presentado por el físico estadounidense John Platt, quien en 1973 publicó un artículo en la revista American Psychologist. Sin embargo, este desarrollaría dicho concepto de otro fenómeno social conocido como “la tragedia de los comunes” de Garrett Hardin. En su estudio, Platt descubrió que aquellas personas que realizaban una tarea que les generaría una ganancia a corto plazo, tendían a sobreexplotar los recursos, esto crearía consecuencias a largo plazo, no solo para ellos como individuos, sino para toda la sociedad.

Fenómenos sociales asociados a la trampa social

Siguiendo la línea de los planteamientos de la tragedia de los comunes, Platt estimó que las consecuencias que se pueden dar con las trampas sociales en la sobreexplotación de recursos naturales, también se podrían generar con otras “trampas humanas”. Por esta razón, Platt también desarrollo los conceptos de “trampa individual” y “valla o cerco social”.

Trampa individual

Como dice el nombre, en este caso el fenómeno social surge a raíz de una acción individual y no grupal. De hecho, es considerado un efecto en menor proporción que la trampa social, ya que, el individuo realiza la actividad recibiendo el beneficio a corto plazo, y por consecuente a largo plazo representará una pérdida solo para el individuo. Como ejemplo de este fenómeno, se puede mencionar de la ingesta de alcohol que a la larga puede causar cirrosis.

Imagine a un joven de 18 años que solicita y recibe su primera tarjeta de crédito, que tiene un límite bastante alto para alguien tan joven (…) ese joven de 18 años gastó ese límite de crédito con bastante rapidez en cosas desechables y sin importancia sin tener en cuenta las consecuencias de sus gastos imprudentes. En este caso, aprendió rápidamente que la gratificación instantánea no valía la pena por las consecuencias a largo plazo (…)

Rodrigo Ricardo

Valla social

Las vallas o cercos sociales se pueden considerar diferentes en cierta medida a las trampas sociales. Como fenómeno social, las vallas sociales aluden a precisamente la inacción de las personas en el corto plazo, que luego a largo plazo resulta en una pérdida para todo un grupo o comunidad. Es decir, mientras que la trampa social tiene como elemento principal la acción intencionada de los individuos, la valla social se refiere a como los individuos evitan realizar cualquier acción.

Un ejemplo es la anécdota de un colchón que cae de un vehículo en una carretera de dos carriles. Los automovilistas tienden a retroceder en un atasco detrás del colchón, esperando un descanso en el tráfico que se aproxima para pasar alrededor del colchón. Cada conductor individual evita la oportunidad de salir de su automóvil detenido y tirar del colchón a un lado de la carretera. La consecuencia a largo plazo de este comportamiento de evitación es que todos los automovilistas (excepto quizás uno) llegaron a sus destinos más tarde de lo que lo hubieran hecho si una persona hubiera quitado la barrera del colchón.

hmong

El Incentivo perverso

Fenómenos sociales
Dando un regalo

El incentivo perverso, es un concepto utilizado en economía y que fácilmente puede extenderse hacia otras ramas de las ciencias sociales. Esto se debe a que es un incentivo cuyo resultado no era el que se esperaba ni el que se deseaba, y que por supuesto va en contra de los intereses de quienes llevan a cabo dicho incentivo. Ciertamente es un termino que busca ilustrar como una estimulación incorrecta en economía, política, puede llevar a consecuencias imprevistas. De entre los fenómenos sociales, el incentivo perverso podría recordarnos (en cierta forma) a el efecto streisand. Y es que ambos, tanto el efecto streisand como el incentivo perverso surgen por lo que se podría considerar un “error de cálculo”.

En economía y empresa hay una máxima incuestionable. Las personas respondemos a incentivos. La conclusión tiene mucho calado. No afirma que las personas a veces no responden a los incentivos. Siempre responden (…)

Fernando Trías de Bes

Efecto cobra, el mejor ejemplo de incentivo perverso

Fenómenos sociales
Cobra real

El efecto cobra es un gran ejemplo de incentivo perverso, y fue nombrado de tal manera por el economista Horbst Siebert. Este tomó una historia que sucedió en la India cuando todavía era ocupada por Inglaterra. El gobierno Inglés estaba preocupado por la alarmante población de cobras venenosas que habían en Delhi, la capital. Por tal razón, empezaron a ofrecer recompensas por cada cobra que fuese cazada, cosa que redujo significativamente la cantidad de las mismas, por lo que dicho incentivo funcionó en un primer momento. El problema fue que las personas empezaron a criar cobras en sus casas para luego matarlas y cobrar la recompensa. Obviamente al enterarse de este “emprendimiento”, el gobierno Británico dio por terminado el incentivo de recompensar a quienes mataran las cobras.

Como las serpientes ya no tenían ningún valor, los criadores las soltaron y Delhi se vio una vez más invadida por las peligrosas serpientes… sólo que en números más altos.

Dalia Ventura

Otro ejemplo muy interesante de este fenómeno social es el que ocurrió en Hanoi, Vietnam, en 1902 cuando era ocupado por los Franceses. Dicho suceso fue conocido como “la masacre de las ratas de Hanoi”. En esta ocasión se trataba de una plaga de ratas, por tal razón el gobierno francés empezó a pagar por cada rata que cazaran los colonos. De hecho, solo exigían la cola de la rata para poder cobrar la recompensa, pero ¿sabes qué sucedió? De repente los funcionarios franceses se percataron de el gran numero de ratas vivas en las alcantarillas, pero sin cola. El efecto cobra había hecho su aparición de nuevo, los cazadores de rata solo les cortaban las colas y las liberaban, así estas se reproducían y nunca se acabarían, al igual que las recompensas.

A veces, el remedio es peor que la enfermedad

Como puedes ver, estos fenómenos sociales hacen honor a, entre otras, la célebre expresión “el remedio es peor que la enfermedad”, o quizás otra muy conocida; “el camino al infierno esta pavimentado con buenas intenciones”. Tanto la trampa social, como el incentivo perverso, nos demuestran que solo hace falta que un grupo de la sociedad reaccione de cierta manera a una situación, para poder evidenciar las consecuencias y/o desviaciones de lo que en un primer momento buscaba un bien, fuese individual o grupal. Y te preguntarás ¿cómo se pueden evitar este tipo de situaciones? Pueden existir muchas respuestas a esa pregunta. Sin embargo, muchos concordaran con nosotros en creer que una de esas es conocer la historia, estudiando el pasado de la humanidad y aprendiendo de este.

¿Conocías estos fenómenos sociales? Si ya habías leído sobre estos y sabes de algún otro ejemplo, te invitamos a que nos lo compartas en la caja de comentarios. Y si te ha gustado nuestro artículo, te pedimos que lo compartas en tus redes sociales, así llegaremos a más personas.

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