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El Efecto Pigmalión: expectativas que moldean el éxito o el fracaso

El efecto Pigmalión, también conocido como la profecía autocumplida, se refiere al fenómeno en el cual las creencias y expectativas de una persona sobre otra pueden influir en el rendimiento y desarrollo de esa persona. El nombre del efecto se deriva del mito de Pigmalión, donde las expectativas y creencias del escultor hacia su estatua cobran vida.

Si hacemos un balance de aquellas personas que han formado parte de nuestras vidas y cómo sus creencias sobre quiénes o cómo somos nos han afectado, e incluso la percepción que ellos tenían acerca de nuestras capacidades, nos daremos cuenta que el efecto Pigmalión puede tener tanto repercusiones positivas como negativas en nosotros.

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En el contexto psicológico, el efecto Pigmalión se refiere a cómo las expectativas y actitudes de una persona pueden afectar la forma en que interactúa y se relaciona con los demás. Si alguien tiene altas expectativas sobre el rendimiento de otra persona, es más probable que le brinde más oportunidades, apoyo y retroalimentación positiva, lo que a su vez puede aumentar la confianza y el desempeño de la persona en cuestión. Por otro lado, si se tienen expectativas bajas, es más probable que se brinde menos apoyo y se desaliente el rendimiento.

pigmalión

El efecto Rosenthal

El efecto pigmalión tambien es conocido como efecto Rosenthal. Y esto se debe a que fue descubierto y estudiado por el psicólogo Robert Rosenthal en la década de 1960.

El experimento se aplicó por primera vez en una escuela en 1966. Consistía en practicar una supuesta prueba de inteligencia a la que le pusieron el falso nombre de test de Harvard de adquisición conjugada. Se les aplicó a los niños de los grados primero al sexto y se dijo que la prueba medía el coeficiente intelectual, cuando no era así.

Edith Sánchez

En los estudios originales de Rosenthal, los maestros fueron informados falsamente de que en los resultados algunos de sus estudiantes tenían un mayor potencial intelectual que otros, cuando en realidad los estudiantes habían sido seleccionados al azar. El resultado fue que los estudiantes identificados como «más talentosos» mostraron un mayor progreso académico en comparación con sus compañeros.

Este efecto sugiere que las expectativas positivas de los observadores pueden influir en el comportamiento y desempeño de las personas. Cuando los demás creen en nuestro potencial y nos muestran apoyo, podemos sentirnos más motivados, tener mayor confianza en nuestras habilidades y trabajar más duro para alcanzar ese potencial percibido. Es importante destacar que el efecto Rosenthal también tiene una contraparte negativa conocida como el efecto Golem. En este caso, cuando las expectativas de los observadores son negativas o desfavorables hacia un individuo, puede llevar a un menor desempeño y autopercepción negativa.

Entornos en los que se desarrolla el efecto Pigmalión

Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en contextos educativos y laborales. En un ambiente escolar, por ejemplo, cuando los maestros creen firmemente en las habilidades de sus estudiantes y esperan que tengan éxito, esos estudiantes tienden a tener un mejor rendimiento académico. De manera similar, en un entorno laboral, si un líder tiene altas expectativas sobre el desempeño de su equipo, es más probable que motive, guíe y proporcione recursos para que el equipo alcance su máximo potencial.

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Foto por rawpixel.com formulario PxHere
El efecto Pigmalión destaca la importancia de nuestras creencias, actitudes y palabras en las vidas de los demás. Puede ser una poderosa herramienta para el desarrollo personal y profesional, ya que nuestras expectativas positivas pueden inspirar y motivar a otros a superar sus propios límites. Sin embargo, también plantea la responsabilidad de ser conscientes de nuestras expectativas y evitar crear profecías negativas que limiten el potencial de los demás.

El Mito de Pigmalión

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Ernest Normand, Public domain, via Wikimedia Commons
Como antes mencionamos, el nombre que lleva el efecto pigmalión, proviene de el mito de Pigmalión. Una leyenda de la mitología griega que narra la historia de un escultor llamado Pigmalión. Según la leyenda, Pigmalión era un talentoso artista que vivía en la isla de Chipre. Sin embargo, Pigmalión se había decepcionado con las mujeres y su comportamiento, por lo que decidió esculpir una estatua de marfil que representara a su mujer ideal.

Como Pigmalión las vio realizando sus crímenes, ofendido por la mente criminal de las mujeres vivió durante mucho tiempo célibe en lecho sin compañía. Entre tanto, esculpió en marfil una figura femenina hermosísima, y se enamoró de ella.

Publio Ovidio Nasón. Las Metamorfosis. Libro décimo

Pigmalión trabajó con dedicación en la escultura y le dio forma a la figura femenina con una belleza y perfección inigualables. Quedó tan enamorado de su creación que comenzó a tratarla como si fuera una mujer real, dándole el nombre de Galatea. Con el tiempo, Pigmalión desarrolló un amor tan profundo por Galatea que anhelaba que cobrara vida.

También la viste y la adorna de anillos y collares y zarcillos y cintas: todo le queda bien. Y tan hermosa como vestida, aparece desnuda. La coloca en tapices teñidos de púrpura y la llama esposa, y la recuesta en blandas plumas como si su cuello pudiera sentir.

Publio Ovidio Nasón. Las Metamorfosis. Libro décimo

El deseo de Pigmalión

Con el deseo en su corazón, Pigmalión hizo una ofrenda a la diosa Afrodita, la diosa del amor, y le suplicó que diera vida a su estatua. Movida por la devoción de Pigmalión y la belleza de su creación, Afrodita concedió su deseo. Cuando Pigmalión regresó a su taller, quedó asombrado al descubrir que Galatea había cobrado vida. A partir de ese momento, Pigmalión y Galatea vivieron una vida juntos, llena de amor y felicidad.

Había llegado la fiesta de Venus en Cipros (…) Después de hacer sus ofrendas, Pigmalión se detuvo ante el altar y pidió con timidez que le fuera dada por esposa una virgen semejante a su estatua de marfil. Venus, que asistía, accedió, y demostró su asentimiento levantando una llama tres veces. Cuando Pigmalión volvió a su casa, fue a la estatua de su niña y, recostándose en el lecho, la besó: parece estar tibia. Vuelve a besarla, toca su pecho: el marfil se ablanda bajo su mano, y cede a su contacto como la cera del Himeto suavizada y hecha tratable por el sol y el uso. Pasmado, cree que se engaña en su alegría. La palpa y la palpa otra vez. Era de carne. Palpitaban las venas junto a sus dedos. Da gracias entonces a Venus, y besa una boca verdadera.

Publio Ovidio Nasón. Las Metamorfosis. Libro décimo

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Jean-Léon Gérôme, CC0, via Wikimedia Commons
El mito de Pigmalión es una historia que nos habla sobre el poder del amor, la creación artística y la capacidad de las personas para dar vida a sus ideales y deseos más profundos. Ya puedes entender que fue una idea acertada nombrar este fenómeno psicológico con el personaje del mito.

¿Te has visto alguna vez influenciado por el efecto pigmalión? Si te gustó el artículo, compártelo en tus redes sociales. Asi muchos más podran conocer este fenómeno y comprender mejor el peso de las expectativas que tenemos hacia las personas.

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