Al momento de empezar un negocio en 2025, son muchos los temas que tienes que tener en cuenta. Sin embargo, uno de los puntos más importantes es conocer de forma clara cuál es la diferencia entre las ventajas comparativas y las ventajas competitivas, ya que explotar las que más se adaptan a ti pueden ayudarte a ganar mercado.
Y la verdad no importa mucho si estás pensando en cómo iniciar un nuevo emprendimiento, o si ya eres una empresa con tiempo constituida. Conocer tus puntos fuertes, te ayudará a posicionarte de forma mucho más rápida aprovechando tus ventajas con respecto a tu competencia.
Es por lo anterior que, a continuación, intentaremos explicarte de forma sencilla cuál es la diferencia entre ambas. Así podrás realizar un análisis de mercado sencillo para que tu empresa se posicione de una manera rápida en el mercado.
Al hablar de ventajas comparativas nos estamos refiriendo a esas características no inherentes a un producto, pero que hacen que sea más atractivo a su competencia, sobre todo en términos de costes. Y es que, las ventajas comparativas aprovechan los puntos fuertes de una empresa para poder competir con otra en precios, generando productos de bajo coste que se posicionen rápidamente en el mercado.
De esta manera, tanto en un nivel macro (al hablar de países) como en un nivel micro (empresas) las ventajas comparativas pueden ser de gran importancia al momento de iniciar un emprendimiento. La razón de esto es simple, al momento de posicionar un producto la forma más sencilla de hacerlo es ofreciéndolo a un bajo precio.
Naturalmente, poder aprovechar las ventajas comparativas requiere que cuentes con las condiciones para hacerlo. Es decir, si tu estructura de costes no se adapta para poder competir en precios, podrías incurrir en un error grave si utilizas esta estrategia.
A diferencia de las ventajas comparativas, las ventajas competitivas no ponen tanta atención en el coste del producto o servicio. Por el contrario, las ventajas competitivas apuntan a integrar cualidades únicas en los productos o servicios ofrecidos, de manera que se posicionen por las mismas.
Es decir, las ventajas competitivas son aquellas que, como su nombre lo dice, permiten que un producto pueda competir con otro, dejando a un lado el tema de los costes. Por este motivo, las empresas que se valen de una estrategia de ventajas competitivas se enfocan en crear productos diferenciados y de alta calidad que capturen el interés de un nicho de mercado.
Siendo esto así, las ventajas competitivas son ideales para todos aquellos emprendimientos nuevos y con poco capital. Esto en vista de que no necesitarán competir con empresas más grandes, para las cuales el costo marginal de los productos es menos elevado.
Lo primero que tienes que saber es que las ventajas comparativas y competitivas no siempre son contrarias entre sí. Por el contrario, puede existir el caso en que ambas se complementen, permitiendo que un emprendimiento o una empresa consolidada tengan gran éxito.
A decir verdad, ninguna es mejor que la otra, dependerá de la estrategia que tengas al momento de emprender cuál se adapta mejor a ti. Por ejemplo, si tienes un emprendimiento que inicia con poco capital, lo mejor será que aproveches las ventajas competitivas.
Es decir, intenta destacar por sobre tus competidores gracias a las cualidades únicas de tu producto. Ya que si intentas competir en precios, lo más probable es que no cuentes con los recursos para igualar a competidores con años en el mercado y con una base ya construida.
Sin embargo, si intentas incursionar en un mercado de gran competencia, lo mejor será que integres ambos tipos de ventajas. La razón es simple, tener bajos costes siempre te dará un plus al momento de ofrecer tu producto, lo que sumado a características diferenciadas y una alta calidad permitirá que consigas rápidamente una cuota de mercado.
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