Observando Al Bosque

Aracne, Eresictón y Ticio: castigados por los dioses

A continuación hablaremos de tres historias presentes en la mitología griega y romana. Acompáñanos a conocer la fábula de Aracne, la historia de el rey Eresictón y el mito de el gigante Ticio. ¿Sabes qué hicieron y cuál fue su castigo? Conócelo a continuación. 

La fábula de Aracne

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Sailko, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

Conocido como la fábula o mito de Aracne, será la primera historia que abordaremos sobre el castigo que dejaron caer los dioses sobre quienes se atrevieron a ofenderlos. Lo primero es saber ¿quién es Aracne? Su nombre viene del griego “ἀράχνη”, que significa araña. Aracne vivía en Lidia, donde era muy famosa por su habilidad para tejer y bordar. Era hija de Idmón de Colofón, quien era conocido por ser un tejedor de lana con púrpura de tiro. Sobre su madre, Ovidio solo menciona que “era plebeya”.

Desde su más temprana edad, Aracne mostró una habilidad excepcional como tejedora. Su habilidad era el orgullo de toda Jonia y sus admiradores solían apiñarse alrededor de su pequeña cabaña para verla trabajar. Incluso las ninfas se sentían atraídas a salir de sus moradas situadas en el río Pactolo y en el monte Tmolos para ir a observar su talento (…)

Liana Miate

Pero ¿qué hizo Aracne y a quién ofendió? Por su gran habilidad y destreza al tejer, se le consideraba bendecida con un don dado por Atenea, o su equivalente romano, Minerva; diosa de la guerra, la sabiduría, la artesanía. Sin embargo, Aracne dejando de lado la humildad, lo negaba. El problema es que eso no fue todo, sino que también se atrevió a decir que era incluso mejor que la diosa de la artesanía y la retó a una competencia para demostrarlo.

Palas [otro nombre para Atenea] tomó el cuerpo de una vieja, con sus canas y su debilidad, y, apoyada en su bastón, llegó hasta la artífice y le habló: entre los males que acarrea la senectud, hay algunos bienes, el conocimiento entre ellos; fiada en éste, le aconseja que se contente con ser la mejor lanificadora entre las mortales, pero que ceda ante Palas y le pida perdón; la diosa se lo concedería, de seguro (…)

Ovidio. Metamorfosis. Libro sexto (26-52)

Aracne contra Atenea

El tapiz de Atenea

Se dice que aquella advertencia de la anciana, a quien claro está, no reconoció como la diosa Atenea no fue suficiente para disuadir a la joven Aracne. Así que esta simplemente siguió con su reto hacia la diosa y llamó por ella para que se presentara. Acto seguido y según Ovidiola diosa se dio a conocer sorprendiendo a todos los presentes, menos a Aracne, quien solo se ruborizó un poco. Y sin vacilar sigue con su idea, por lo que Atenea acepta el reto y empieza la competencia”.

Palas figura la roca de Marte en la ciudadela de Atenas, y el litigio a propósito del nombre que se daría a esa ciudad. Con seis dioses a cada lado, Júpiter se sienta. El rostro de cada uno de ellos está representado intachablemente. En seguida, figura a Neptuno que golpea con su tridente una peña de la cual brota el mar, y con esá prenda reclama la urbe para sí. Luego se representa a sí misma, con escudo y lanza y yelmo y protegida con la égida; finge que, golpeada por su lanza, la tierra produce el olivo con sus frutos, y que los dioses lo admiran. La imagen de una Victoria culmina su obra.

Ovidio. Metamorfosis. Libro sexto (71-102)

Para darle una enseñanza a Aracne, tejió en cada esquina la representación de; Rodope y Hemo; la pigmeo Énoe; Antígona; y Ciniras junto con los castigos que habían recibido por retar a los dioses. Al final, la diosa Minerva adornó su tapiz con el árbol, símbolo de la paz.

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Stefano della Bella, CC0, via Wikimedia Commons

El tapiz de Aracne

Aunque fue una verdadera obra de arte la hecha por la diosa, Aracne no se quedó atrás. Sin embargo, la joven escogió un tema que enfadaría a Atenea. En su tapiz, esta representó la historia de las mujeres que habían sido engañadas y burladas por los dioses en busca de satisfacer sus deseos lujuriosos.

Por su parte, Aracne dibuja a Europa burlada por el toro, cuando éste comenzaba a llevársela por el mar; luego, a Asterie tenida por el águila, a Leda por el cisne; también queda allí Júpiter alcanzando a Antíope en figura de sátiro, a Alcmena como Anfitrión, a Dánae como lluvia de oro, y a la Asopida en cuerpo de fuego; a Mnemosina como pastor y a la Deoida en figura de serpiente. Representa asimismo a Neptuno como novillo, sobre la Eolia; como Enipeo, engendrando a los Aloidas; como carnero, burlando a la Bisáltida; como caballo, a Ceres, y el modo en que, alado, se llegó a Medusa, y en cuerpo de delfín, a Melanto. Luego representa a Febo vistiéndose de labriego o de halcón o de león para cumplir sus deseos, y a Baco en apariencia de pastor, para poseer a Ise, y de uva, para burlar a Erígone, y a Saturno en cuerpo de caballo para engendrar a Quirón (…)

Ovidio. Metamorfosis. Libro sexto (103-128)

Es cierto que ni la diosa de la artesanía pudo negar la obra que estaba ante sus ojos. Sin embargo, debido al tema escogido por Aracne, la diosa se molesta mucho por lo que destruye el tapiz de la mortal y la ataca.

El castigo de Aracne

En este momento, es cuando Aracne toma conciencia del grave error que cometió y decide suicidarse por la vergüenza tratando de ahorcarse. Ovidio relata como “la diosa Palas siente pena por Aracne y decide salvarla, por lo que le rocía un jugo con hierbas mágicas, lo que hace que su cuerpo tome la forma de una araña, de cuyo vientre saldría hilo con el que seguiría tejiendo”. Se dice que como castigo, Aracne en su nueva forma, sería obligada a seguir tejiendo por toda la eternidad. Sin embargo, ya no crearía obras tan bellas como otrora, sino piezas horribles y sin sentido.

(…) Se transforma el mito en una reflexión sobre la creación y la imitación, el Dios y el hombre, el maestro y el pupilo (y así sobre la naturaleza del arte).

Wikipedia

Eresictón de tesalia

Eresictón o Erisictón, rey de Tesalia e hijo de Tríopas. Este personaje de quien hablaremos a continuación, a diferencia de Aracne, no tenía ningún don. Pero, lo que si tenía era un gran desprecio por los dioses, tanto así, que no les rendía culto, cosa que terminaría siendo su condena. Su ofensa a los dioses no se hizo esperar cuando fue a talar una encina (árbol) sagrada en los bosques consagrados como santuario a la diosa de la agricultura Deméter, o su equivalente romano, Ceres. En dicho bosque habitaban ninfas y dríadas, las cuales trataron de detener al rey. Sin embargo, no hubo manera, llegando incluso a amenazar con matarlas a ellas y a la misma Deméter con el hacha que utilizaba para talar la gran encina.

Las dríadas se duelen y piden a Ceres que castigue al autor de daño tan grande. Asiente la diosa, y luego de meditar la clase de pena que le infligiría, decide agobiarlo con el hambre. Ya que los hados prohíben que Ceres y el Hambre se junten, ordena aquélla que una de las oréadas busque a ésta en su morada de Escitia, triste tierra sin frutos ni árboles donde habita junto con el Frío, el Palor y el Temblor (…)

Ovidio. Metamorfosis. Libro octavo (777- 795)

Luego de recibir el mensaje de la diosa Deméter, el hambre o Limos, entra al estomago del rey mientras duerme. Con esto, dice Ovidio “la comida le daría más hambre, y al comer, su estomago de igual manera quedaría vació”. Es a partir de este momento, que la venganza de la diosa cae sobre Eresictón, ya que, padecería de hambre sin importar cuanto comiese.

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Antonio Tempesta, CC0, via Wikimedia Commons

El castigo de Eresictón

Otro nombre con el que se le conoció fue el de Etón debido a su “hambre voraz”. Es aquí cuando producto del hambre insaciable causada por Limos, termina perdiendo toda su riqueza. Todos su bienes se destinan inútilmente a saciar su hambre, terminando el rey como un vagabundo. Incluso vende a su hija Mestra o Metra, con el fin de saciar su hambre.

(…) Ella recusa a su nuevo dueño, y va al mar a rogar a Neptuno, quien había tomado su virginidad, que la libre de aquél. El dios no desprecia la súplica, y cuando el dueño se acerca, da a la joven la figura de un pescador. Aquél, sin reconocerla, le pregunta por ella misma, diciendo que la acababa de ver en la playa. (…)

Ovidio. Metamorfosis. Libro octavo (843- 868)

Sin embargo, al enterarse Eresictón de que su hija había adquirido el poder de cambiar de forma, solo se le ocurrió venderla por comida repetidas veces. Y así sucedía, nos cuenta Ovidio que Mestra “al ser vendida una y otra vez, solo escapaba convirtiéndose en diferentes animales, y siempre volvía con su padre”. Sin embargo, ni siquiera esto sería suficiente para contrarrestar el castigo que le había dado la diosa Ceres a Eresictón, pues se cuenta que al final, con un hambre cada vez mayor, Eresictón se comió a si mismo.

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Antonio Tempesta, CC0, via Wikimedia Commons

El gigante Ticio

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Jusepe de Ribera, Public domain, via Wikimedia Commons

El último personaje del que hablaremos es Ticio, conocido con otros nombres como Tición, Titio, entre otros. Se dice que era un gigante, considerado en la mitología griega como un “personaje menor de la lujuria desenfrenada”. Este era hijo de Elara y de Zeus. Se cuenta como, al Elara quedar embarazada de Zeus, esta fue escondida por el dios en el centro de la tierra para que Hera no se enterara. Luego de haber nacido (o antes de nacer), Ticio fue cuidado y criado por Gaia. Es por esta razón que nació con un enorme cuerpo. Debido a esto, que en algunos relatos se hace referencia a Ticio como hijo de Gaia o “la madre tierra”.

En otra versión del mito, Ticio fue gigantesco incluso como feto y, como rompió el útero de su madre, tuvo que ser llevado a término por la propia Gaia; esto probablemente la hizo a ella la primera madre subrogada en la “historia mitológica” de la humanidad (…) [Traducción del autor]

Gina G. Tiniakos

Pero ¿qué hizo Ticio para ser castigado por los dioses? Se dice que Ticio fue provocado por Hera para este violara a Leto mientras esta viajaba hacia Pito. Leto era la madre de Apolo y Artemisa con Zeus. Así que, Ticio se abalanzó sobre esta quitándole el vestido, pero los gritos de Leto fueron escuchados por sus hijos Apolo y Artemisa quienes fueron a su rescate. Por un lado se comenta que este fue detenido por los hermanos con sus flechas. Por otro lado, se comenta que fue el mismo Zeus quien lo fulminó con un rayo.

El castigo de Ticio

A diferencia de Aracne y Eresintón, Ticio por ser hijo de Zeus, era inmortal. Sin embargo, esto no lo detuvo de sufrir el castigo eterno. Siendo arrojado al Tártaro (la prisión para los titanes) , su castigo seria que unos buitres o serpientes se comieran su hígado por toda la eternidad. Si has leído sobre la historia de Prometeo, encontrarás la coincidencia en sus castigos. Aunque, ciertamente el mito de Ticio es menos conocido que el de Prometeo.

Y vi a Ticio, al hijo de la Tierra augusta, yaciendo en el suelo. Estaba tendido a lo largo de nueve yugadas, y dos águilas posadas a sus costados le roían el hígado, penetrando en sus entrañas. Pero él no conseguía apartarlas con sus manos (…)

Homero. La Odisea. CANTO XI. Descensus ad inferos, pag 263.

En el texto de Ovidio la Metamorfosis, también habla cuando Orfeo, en busca de su amada, baja al inframundo. Este empieza a tocar su lira y se relata como aquella melodía fue capaz de detener por un momento “a Tántalo de intentar beber; a la rueda de Ixión, que dejo de rodar; a los buitres que cesaron de comerse el hígado de Ticio, dándole un descanso; como las Danaides dejaron de intentar llenar la vasija; y a Sísifo, como en vez de seguir empujando la roca, se sentó en ella”.

Esto ha sido todo sobre el castigo de los dioses, algunos eternos como el de Aracne y Ticio. Otros quizás no, como el de Eresictón. Estas historias, al igual que las demás que hemos tratado en otros artículos, no solo comparten una visión histórica y cultura en la mitología griega. También tratan sobre el significado de las acciones y las posteriores consecuencias que pueden devenir de estas. Dejándonos así un mensaje para la reflexión. Por último, si te ha gustado el artículo, entonces te pedimos que lo compartas, eso nos ayudaría mucho.

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