Sobre la Fortuna y sus diferentes concepciones

Sobre la Fortuna y sus diferentes concepciones

Sobre la Fortuna y sus diferentes concepciones

En esta ocasión hablaremos sobre la fortuna, pero no hay que confundirse, dejaremos de lado la “fortuna de riqueza material” para centrarnos en la fortuna referida a la suerte. Trataremos de analizar diferentes concepciones con las que se ha visto a la fortuna a lo largo de la historia. La fortuna como buena suerte, carencia de sucesos desafortunados, augurio de cosas buenas y positivas, pero que sin embargo, resulta ser muy abstracta.

La fortuna como suceso

Mientras se crea una visión de que una situación buena pueda surgir a partir de algún factor que la provocó, se cree que esto deviene de un pensamiento en el que la buena o mala fortuna se expresa mediante una especie de disparador que hace que cierto suceso afortunado se realice. De igual forma, de no existir ese detonante (promovido por la fe o alguna otra creencia) difícilmente no sucedería.

Este “detonante” que puede ser un objeto, una frase, una actividad, o cualquier otra cosa que la persona quiera, puede llegar incluso a ser adorado dependiendo de su eficiencia (claro esta, que esto esta condicionado a un factor del azar, donde la fortuna entra nuevamente).

 fortuna
Quistnix, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

 

Quienes normalmente ven a la buena suerte en un sentido netamente teórico e incluso superficial, ven estos sucesos como algo impulsado por probabilidades de ocurrencia, dejando a la fortuna de lado para basarse más en resultados racionales. Sin embargo, cuando se trata de eventos fortuitos que escapan al control de una persona, el racionalismo no puede explicarlos debido a su impredecible acción.

En cambio podemos ver también como la fortuna o buena suerte va de la mano de creencias espirituales o religiosas, en las que no caeremos en mucho detalle en este momento. Sin embargo, se puede ver como una creencia generalizada cuyo origen puede variar por diferentes razones históricas y regionales, logra permanecer en el tiempo y sobre todo en el imaginario colectivo. Como ejemplo, es el caso del famoso dicho “tocar madera para que todo vaya bien” del que hablamos en este artículo.

La fortuna como deidad

Así mismo, mientras algunos encargan su fortuna (bien sea buena o mala suerte) en objetos o pequeñas acciones. Podemos ver como a lo largo de la historia religiones y mitologías le han dado un papel fundamental a la fortuna, convirtiéndola así en una deidad. En el caso de la fortuna encarnada como diosa/dios, ya vemos que hay algo mucho más grande que el simple hecho de que un objeto propicie un resultado positivo. Es más, ahora hablamos de creencias generalizadas sobre un ser superior que puede decidir tu destino.

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David Davies from Birmingham, UK, CC BY-SA 2.0, via Wikimedia Commons

Por ejemplo, Ganesha, aquel dios con cabeza de elefante y cuerpo de hombre, es uno de los más venerados en la India. Ganesha es visto como el señor de la abundancia, de la inteligencia y aquel que remueve los obstáculos, por lo tanto se le considera como un dios que trae la buena fortuna. También tienen a la diosa Laksmi, a la cual se le atribuye igualmente ser la diosa de la fortuna y la prosperidad. Es por ello que en muchas ocasiones se veneran a ambos dioses juntos ya que, donde haya inteligencia (Ganesha), siempre habrá riqueza (Laksmi).

De igual forma, y como manifestación china de la diosa Laksmi de la fortuna, esta la diosa Gong de Tian (virtud celestial), conocida también como la diosa celestial de la suerte. Y se resalta el hecho de que esta diosa de la fortuna, esta dispuesta a recompensar (con buena suerte) al virtuoso.

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La fortuna homónima

Para los romanos había una diosa que representaba la fertilidad, y tanto la buena como la mala suerte, este diosa se llama Fortuna. Esta era representada de diferentes maneras: en algunas ocasiones vendada, como la justicia. También, se le veía con un timón, haciendo referencia a que esta era dueña del destino de todos los mortales. En otras ocasiones, se le representaba como la rueda de la fortuna; visión del azar, de lo aleatorio en lo que respecta a quien recibiría la buena o mala suerte.

Adjunta a Fortuna estaba la Ocasión (muchas veces confundida con la misma Fortuna), la cual se representaba casi totalmente calva, con sólo una guedeja o un mechón pequeño, ya que una buena Fortuna era entendida como de una Ocasión difícil de atrapar (como es difícil de atrapar de los cabellos a alguien calvo) (…)

Wikipedia

Como su contraparte griega se encuentra Tique, aunque al parecer esta diosa no sería tan venerada como la Fortuna, incluso se considera que fue perdiendo su personalidad como deidad hasta ser considerada parte del destino. Sin embargo, en su tiempo también se le llego a ver representada como se le vio a la Fortuna.

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Hans Sebald Beham, CC BY 4.0, via Wikimedia Commons

Lo llamativo de ambas personificaciones, la romana y griega, es que a estas diosas de la fortuna se les veía como caprichosas y que estas otorgaban la buena o mala suerte de manera aleatoria. Por esta razón, también se les llego a representar como una mujer calva junto con la venda en los ojos. Se puede decir que su representación variaba mucho, sobre todo por como se le veía al momento de impartir la buena o mala suerte.

La fortuna en la Divina Comedia

Podemos ver como en la Divina Comedia de Dante Alighieri, en en el Canto VII, en una oportunidad Virgilio menciona lo efímeros que pueden ser los bienes mundanos que están atados a la fortuna, a lo que Dante le pregunta de quien es esa fortuna del que el habla. Virgilio entonces le menciona que esta fortuna (el destino) es aquella entidad celestial, una “ministra” que se encarga de mover y cambiar los bienes terrenales que causan que algunos surjan y otros caigan. Todo esto lo hace escondida de todos “como la serpiente que se arrastra en la yerba”, pues nadie puede verla y por lo tanto, tampoco comprenderla.

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Domenico di Michelino, CC0, via Wikimedia Commons

De igual forma, continúa Virgilio diciéndole “que es imposible conocerla, ya que en su propio reino, esta se encarga de dar, juzgar y disponer de todos”. Por esta razón es que muchos la maldicen, sin embargo, deberían alabarla. Aunque el ser ultrajada no le resulta un problema pues no los escucha, “mas ella en su alegría nada escucha; feliz con las primeras criaturas mueve su esfera y alegre se goza”.

Vemos como se hace referencia a la fortuna como una “primera criatura”, un ser celestial que no necesita de ser alabada pues es su deber. Siendo maldecida por los inconformes que no entienden su misión como deidad. Aun así, esta es feliz haciendo lo suyo. Y aunque Virgilio menciona que no da tregua en sus cambios, resalta que no obstante, hay quienes logran triunfar.

La fortuna para Maquiavelo

En su escrito El Principe, Maquiavelo hace un reconocimiento de como la creencia popular sobre que la fortuna (o dios) es la encargada de regir el destino de los humanos, y que por lo tanto poco se puede hacer para cambiarlo. Sin embargo, este hace la reflexión de que “existiendo un libre albedrío, puede el hombre gobernar la mitad de sus acciones, siendo la otra mitad gobernada por la fortuna”. Seguidamente, a partir de aquí Maquiavelo se separa del pensamiento deificado de la fortuna.

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EddieJav, CC0, via Wikimedia Commons

Para darnos una idea de su representación de la fortuna, Maquiavelo la compara con un “rio embravecido capaz de acabar con todo a su paso, mientras que lo único que pueden hacer las personas es huir de ella, puesto que nadie se le puede resistir”. Sin embargo, Maquiavelo plantea que alguien virtuoso y sereno puede estar preparado para resistirse a ella. Ya que, aun estando un río embravecido “puede ser desviado y obligado a correr por un canal, producto de la preparación del hombre”.

Aquí podemos ver como Maquiavelo hace alusión a lo aleatorio e indescifrable que puede ser la fortuna como la menciona Dante en su escrito (más no como ser divino). De nuevo, es un ser que no da tregua al alma sin virtud y que por lo tanto no se encuentra preparado para resistirla. Sin embargo, siempre puede haber alguien preparado, y sobre todo virtuoso que pueda hacerle frente.

La fortuna como mujer

Hemos visto muchas veces como ciertamente se relaciona a la fortuna más como una mujer que como un hombre. Maquiavelo por su parte no rompe esta visión, sino que más bien la refuerza y dice que para tratar con la fortuna es mejor ser atrevido que calmado, porque esta responde a quienes la tratan con fuerza y logran doblegarla. Más aun si son jóvenes, pues “esta es amiga de los jóvenes, porque son menos circunspectos, más iracundos y la mandan con más atrevimiento”.

Por esta razón Maquiavelo se desliga por un lado de la fortuna como deidad. En cambio al ver a la fortuna como un ser que puede ser sometido y doblegado mediante la virtud. Puede que, aquí es donde se rompa la idea de un ser divino. Maquiavelo resalta la importancia de la fortuna para lograr las cosas, sin embargo, debe ir junto a la virtud, pues mediante esta, el hombre podrá estar preparado para todo y siempre podrá resistir los caprichos de ella.

Entonces, como ves tu a la fortuna ¿como un simple atisbo de buena suerte, como una serie de sucesos racionalmente explicables o la ves como un ser más allá de las explicaciones humanas capaz de intervenir, guiar y cambiar tu destino? Si te ha gustado este artículo te pido que lo compartas en tus redes sociales y así podremos llegar a más personas.

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